para servir o para servirte

¿Quieres un negocio para servir o para servirte?

Joselyn Quintero Mandala de Negocio

Mucho se habla de emprender en época post pandemia como una alternativa de generación de ingresos que se asume “más segura” que tener un empleo. Pero ¿realmente los negocios están hechos para sustituir los empleos? En esta oportunidad vamos a actualizar la creencia alrededor del emprendimiento como un cajero automático de por vida. ¿Cuál es el propósito de tu negocio? ¿Lo que ofreces es para servir o para servirte?

En un mundo de pensamiento económico, tendemos a comparar escenarios diferentes y sin relación entre sí. Solamente porque el efecto comparativo del ingreso está presente. Sin embargo, se deja por fuera variables que tienen mucho más peso, especialmente a largo plazo.

Paradigma educativo vs. Paradigma emprendedor

Por un lado, el sistema educativo, hasta la secundaria, tiene como objetivo la instrucción. Que es la capacidad de poder leer, escribir y tener comprensión de ciertas bases. Para estimular la racionalidad en niños y jóvenes, y a la vez que les permita insertarse en las dinámicas sociales. Posteriormente tenemos el sistema académico, que se enfoca en la especialización del talento humano. Dándole carácter formal e incluso legal para ejercer y aportar soluciones a la sociedad. En calidad de empleado calificado o profesional independiente.

Por otro lado, el emprendimiento tiene como objetivo la creación de empresas. Que aporten valor a la sociedad desde la formalidad de entidad jurídica generadora de empleos y que desde la economía se concibe como un agente económico diferente al que implican las familias que aportan desde la instrucción o profesionalización. Un emprendedor es, entonces, una persona comprometida en crear una estructura de largo plazo para servir a su entorno. A través de la oferta de bienes y servicios.

El vicio de seducir en función de beneficios

Observando estas dos vertientes, podemos comprender que en ambos casos estamos hablando de servir desde nuestro talento o pasión. Sin embargo, el sistema económico nos ha vendido escenarios como espacios para obtener y no para ofrecer. Cosas como el padre que le dice a su hijo “tu trabajo es estudiar”. Tenemos la perspectiva de la universidad que ofrece una carrera en base a la “posibilidad de empleabilidad en las mejores empresas”. Por otro lado, el asesor de emprendimiento que logra captar al prospecto con la idea de “ser tu propio jefe” o “hacer dinero mientras duermes”. Ambas opciones son todas formas distorsionadas de producir: vas al mercado para servirte, no para servir.

Por esta razón resulta para muchos, más que normal y hasta lógico, pasar de tener un empleo a ser dueño de su propio negocio. Como si fuese una escalera basada en ganancias. Lo cual sigue teniendo el mismo patrón de subsistencia dependiente que nos traemos de casa. Como el que nos den, cada vez más, para demostrar al mundo lo exitoso y pilas que somos.

Esto es lo que lleva a la distorsión de los mecanismos del mercado. La egolatría como eje a través del cual se toman las decisiones para crear un negocio. Esto dista mucho de lo que puede representar un negocio que tiene un propósito de valor. Es la premisa crematística de ganancias infinitas. La que efectivamente destruye sistemáticamente el valor que se ofrece a la sociedad. Y desde allí tenemos a la cabeza del negocio una persona que sólo busca servirse del sistema financiero a través de, incluso, de la especulación.

Cómo crear una cultura de valor y servicio

Inicialmente, cultivar en las familias el desarrollo del talento. Eso que naturalmente los niños muestran como preferencias, para que cada vez sean mejores en lo que les encanta. Desde allí instalar el valor de dar desde lo que nos gusta y no porque convenga.

Posteriormente, la instrucción debe motivarse en función al desarrollo de la natural curiosidad del niño de explorar el mundo. En vez de la exigencia de unas notas que lo definan como “inteligente” en un ambiente competitivo que lo desconecta de su estado de flujo personal. Desde el deseo auténtico de saber más, este ahora joven se inclinará en especializarse en un área. Con el propósito de tener entonces herramientas que le permitan desarrollar su talento con mayor seguridad y estructura crítica. Lo cual se verá luego demostrado en el valor apasionado que entrega en su entorno. Mientras más lo hace, mejor se siente y más es valorado por ello, a través de la calidad de lo que ofrece.

Finalmente, si lo que esta persona hace le resulta apasionante, genera un valor multiplicador en la sociedad. Entonces asume, como propósito de vida, dedicarse a ello de forma parcial o total. Sabiendo que cada día en sí mismo, es una retribución espiritual en la labor que realiza. Y la sociedad entera le retribuirá en función de su aporte y servicio social.

¿Lo que ofreces es para servir o para servirte?

Seguramente tú te has planteado la idea de tener un negocio. O salir de tu empleo por considerarlo como algo que no te llena. La pregunta clave no gira alrededor de cómo genero más ingresos sino, ¿Cuál es el motivo existencial y elevado que te lleva a elegir tu empleo o tu negocio? y ¿Cómo sabes que esto es algo que harás, incluso cuando existan crisis económicas, pandemias o caos social?

Sólo podemos sentirnos seguros en los espacios donde hay una consciencia de servicio. En el que nuestra alma se expresa con plenitud en lo cotidiano y donde podemos vernos comprometidos a largo plazo. Para todo lo que hagas pregúntate si lo que haces es para servir o para servirte.

Fuente: http://www.revistanegocios.mx/texto-diario/mostrar/3749680/quieres-negocio-servir-servirte

Ver también Desde donde puedes servir a otros

Vídeo Cuando la vida te invita a servir

Escrito por

Joselyn Quintero

Facebook Twitter

Asesora Financiera con especialización en Psicología Financiera y Neuroeconomía. Creadora de ArmoníaF y Mandala de Negocios. Convirtiendo el dinero en una herramienta de bondad y amor para el bienestar del mundo.

¿Quieres la Revista ArmoníaF?

Más de 3.000 personas reciben cada mes nuestra revista digital totalmente gratis. Recíbela tu también, por email y sin importar donde vivas. Puedes tener la primera hoy mismo: